Entrevista a Raquel Castro

Raquel Castro, periodista y escritora mexicana

Por: César Martín García Sánchez

FCPyS, UNAM

 

Egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México, Raquel Castro es una de las escritoras más importantes de nuestro país en el ámbito de la literatura infantil y juvenil, quien además es poseedora de dos valiosos reconocimientos: Premio Nacional de Periodismo (2001 y 2002) como parte del equipo de Diálogos en confianza de Canal 11 y Premio de Literatura Juvenil Gran Angular 2012. Ojos llenos de sombra, Dark Doll y Un beso en tu futuro son algunos de los libros que ha publicado en los últimos años, cuyos protagonistas son adolescentes. Conoce más sobre esta destacada creadora, a través de 13 preguntas y un tantito más.

¿Cómo puede describirse Raquel en tres palabras?

Buen humor, desorden y buena ondita.

¿Cómo empieza Raquel su carrera como escritora? ¿Qué fue lo que la motivó a hacerlo?

Yo empecé escribiendo para entretener a la gente a mi alrededor; para mí era muy importante hacer reír a mis amigas, yo era el bufón del grupo, escribía cuentos para entretenerlas y hacía parodias de las telenovelas que estaban de moda, con ellas de protagonistas.

Para mí, escribir era sinónimo de diversión y siempre tuve mucha facilidad, aparte de que mi mamá era maestra de literatura, así que ella me iba encausado hacia ese lado.

Yo quería estudiar algo que tuviera que ver con escribir. Entré a Comunicación y Periodismo porque me pareció que era un punto intermedio entre poder escribir y hacer algo útil, y estando en la carrera descubrí el guionismo. Fue un momento de esos que te cambian la existencia: escribir y crear, pero al mismo tiempo te pagan por hacerlo.

Paralelamente de hacer guionismo, yo seguía escribiendo para entretener a la gente, y para el año 2002 hice mi Blog. Pero lo difícil apareció cuando se tenían que unir las dos partes; fue hasta 2010 cuando me di cuenta que una historia que había empezado como chacota no iba a funcionar como yo la tenía en la cabeza si no me sentaba a trabajar en ella como trabajaba los guiones: con responsabilidad y disciplina. Y fue así que me puse a trabajar en esto, que primero era una especie de proyecto de cuentos con base en anécdotas que yo había tenido con mis amigos y cosas así, y luego se convirtieron en cuentos y luego se convirtió en una novela. Fue hasta 2010 que dije: “Si no lo tomo en serio, nunca va a pasar algo con esto”. Y de que ya lo quise tomar en serio, fueron como dos años de pulirla, trabajarla y todo.

A mí me daba terror decir que estaba escribiendo una novela; me preguntaban: “¿Qué estás haciendo?” y yo respondía: “Un coso que trata de darketos”, y ya que la terminé, la mandé al Premio Gran Angular y fue cuando lo ganó.  Fue desde ahí cuando me dije: “Esto va en serio”.

 

¿Existieron impedimentos/obstáculos para comenzar una carrera como escritora de literatura? ¿Cuáles?

Sí, claro que sí, y el primero de ellos estaba dentro de mí. Me costaba mucho trabajo asumir que lo que estaba haciendo estaba al nivel de los escritores que yo leía. Sentía que era muy soberbio de mi parte decir: “Soy escritora”, mejor decir: “Soy guionista, soy Raquel, soy bloguera, soy chacoteo”.

Además, mi esposo (Alberto Chimal) es escritor también y tiene una carrera muy larga, es muy disciplinado y es como la otra cara de la moneda a mí, entonces yo decía: “Van a creer que escribo por imitarlo. Si me publican, van a creer que me están publicando por hacerle el favor a él”; por ello, el primer obstáculo estuvo siempre en mi cabeza.

Los otros sí existen: estamos en un país en donde en ninguna profesión pagan lo que el profesionista se merece; por ejemplo, yo no concibo dedicarme sólo a escribir, tengo que trabajar en una oficina también, pero creo que ninguno de esos obstáculos se comparan con los que había dentro de mi pensamiento.

¿Te identificas con algunos personajes de tus historias?

Sí, pero no con los principales. Mantengo esto de basarme en lo que les pasa a las personas a mi alrededor y transformarlo, porque yo creo que no hay nada más aburrido que contar las cosas tal cual sucedieron y también la gente se ofende si cuentas su vida como no pasó, entonces les cambio los nombres; y es a partir de ahí donde voy haciendo otras historias. Pero siempre hay un personaje que tiene que ver conmigo en segundo o tercer término, ya sea con el que me identifico más o con el que me gustaría ser.

Pero yo creo que incluso los escritores más serios y habilidosos ponen algo de sí mismos en lo que están escribiendo. No somos máquinas para hacerlo así como así.

¿Quiénes son tus principales influencias en el mundo de la literatura? Me refiero a personas en general en tu vida, no precisamente autores.

Primeramente, mi mamá. Ella era maestra de literatura y, por lo mismo, yo crecí creyendo que todo mundo tenía su casa llena de libros y que todo mundo jugaba a escribir novelas. De pronto, mientras leíamos todos en silencio, ella nos decía que paráramos de leer y pronunciaba en voz alta alguna cita del libro; ese es un hábito que a la fecha tengo junto con mi esposo.

Mi papá también. A él le gusta más todo lo que involucre detectives y misterio.

Y finalmente, el haber conocido a Alberto fue otra cosa muy padre. Yo lo había leído y me gustaba cómo lo hacía, entonces el conocerlo en persona y todo lo que ello involucró fue extraordinario. Aprendo mucho de él.

Y respecto a autores, hay tres fundamentales. El primero es Jean Ray, escritor belga de historias de horror y misterio; el segundo es el israelí Ephraim Kishon, humorista; y la tercera es una escritora española para niños en la década de los años veinte, llamada Elena Fortún.

Raquel Castro y Alberto Chimal en una charla organizada por la Brigada para leer en libertad. Foto: Ilse A. Morales

¿Cómo nace Un beso en tu futuro? ¿Cuánto te tomó hacerlo?

Esa novela, como dice Bob Ross, “fue un accidente feliz” porque yo estaba embarcadísima con otro proyecto en el que estaba sufriendo mucho, y fue cuando yo encontré en casa un cuaderno con un argumento que en algún momento de mi vida escribí, para después; fue entonces que dije: “Esta me gusta para escribirla ahorita”.

Se basa un poco en cosas que viví en mi adolescencia, en mi primer noviazgo, y también en lo que yo sentí cuando leí El diario de Ana Frank, pues me impactó mucho cuando Ana dice que Margot es su mejor amiga, y cuando se empieza a enamorar de Peter. El verdadero encanto de este triángulo que se da es cuando los dos que compiten se quieren.

La empecé a escribir en agosto de 2015 y la terminé en noviembre de ese mismo año. Me ayudó mucho el ser indisciplinada, pues al serlo, cuando me clavo con algo es en serio y no pongo horarios para otras cosas. 

¿Qué pasaba por tu mente mientras lo escribías?

Como ninguna editorial me la había encargado, a comparación de Dark doll en donde existían algunos lineamientos a seguir, Un beso en tu futuro no la estaba esperando nadie y ya no tenía el miedo que tuve con el primer libro (Ojos llenos de sombra), entonces pude escribir completamente libre. La disfruté muchísimo.

Pensé que si nadie me la quería publicar, la subía a mi blog, porque tengo también esa idea de escribir una obra y distribuirla de manera gratuita online.

 ¿Existió una intención u objetivo principal hacia los lectores al escribir esta obra?

El objetivo que tengo siempre: que se diviertan, pero, sobre todas las cosas, que me digan: “Pude leer sin poder parar y me divertí mucho”. Sigo siendo un bufón, no puedo evitarlo.

Firma de libros de Raquel Castro en la FILIJ 2017. Foto: Ilse A. Morales

 ¿Por qué abrir el panorama social respecto al tema de la diversidad sexual dentro de Un beso en tu futuro?

Yo creo que es muy triste que, a estas alturas, tengamos que hacerlo conscientemente y tengamos que hacer énfasis en los derechos de todos. Me parece muy triste y, cuando parece que la sociedad va para atrás y no para adelante, me da mucho agobio. Pero creo que un lector a la vez, mínimo, podemos ir abriendo el diálogo. Entonces para mí, el reto es, sin convertir mis libros en dar moralejas y enseñar a la gente cómo vivir, poner sobre la mesa temas que son muy importantes.

Trato de buscar diferentes maneras de incluir, lo más natural posible, personajes o situaciones que usualmente se prestan a prejuicios porque es esa mi forma de combatirlos.

Me gusta pensar que es como si le dieras a alguien la medicina envuelta en un dulce.

 ¿Cuál o cuáles son los sueños a futuro de Raquel en este momento?

A veces sueño con dejar la Ciudad de México y luego pienso que no puedo vivir sin ella; me gustaría que un pariente millonario (que no creo tener) me heredara una casa enorme donde pudiera yo tener muchos gatos.  Y en el aspecto profesional, mi sueño es vivir lo suficiente para poder contar las otras historias que tengo en papelitos.

¿Tienes miedos respecto a tu carrera como escritora?

Le tengo miedo a repetirme: encontrarme en una zona de confort en lo que escribo y no darme cuenta de ello.

Y el otro de ellos es perder mi tiempo, que entre estar jugando Candy Crush y ver Twen Peaks, por ejemplo, se me vaya la vida sin hacer algo que pueda ser de provecho. 

¿Raquel tiene pasatiempos que disfruta hacer cuando no está escribiendo? ¿Cuáles? ¿Los consideras parte esencial de tu vida como escritora?

Jugar Candy Crush mientras pienso en otras cosas. Mis listas de reproducción en Spotify. Mis dos gatos. La lectura y leer palabras al azar en diccionarios y enciclopedias.

¿Qué consejos podrías dar a los jóvenes que piensan incursionar en este ámbito y no se animan a escribir?

¡Que lo hagan, que pierdan el miedo! Los más grandes empezaron con una primera página.

Dice un gran pensador, Jake, de Hora de aventura: “El primer paso para ser bueno en algo es apestar en ese algo”. ¡Qué razón tiene!

Que lo hagan con gusto; no buscar la fama. Y a pesar de toparse con frustraciones, escribir y escribir. Cada día que se deja pasar es estar tardándose en empezar algo que va acabar haciendo de todos modos.

Y que lo hagan por ellos mismos; no por nadie más.

Foto: Ilse A. Morales

Un tantito más de Raquel Castro

Tres libros que marcaron tu adolescencia:

  • El señor de los anillos de R.R Tolkien.
  • En el umbral de la noche de Stephen King.
  • Los Borodin de Leslie Arlen.

Tres libros favoritos:

  • Los 25 mejores cuentos negros y fantásticos de Jean Ray.
  • Arca de Noé, clase turista de Ephraim Kishon.
  • Diccionario Jázaro de Milorad Pavic.

Tres libros que aún no lees y tienes muchas ganas de hacerlo:

  • House of leaves de Mark Danielewski.
  • Noticias del Imperio de Fernando del Paso.
  • Balún Canán de Rosario Castellanos.

Tres géneros literarios favoritos:

  • Horror
  • Humor
  • Ciencia ficción.

Tres géneros literarios que odias:

  • Realismo.
  • Ensayo académico.
  • Mala literatura infantil.

Tres autores/as que admiras:

  • Verónica Murguía.
  • Martha Riva Palacio.
  • David Huerta.

Tres canciones favoritas:

  • Hagamos algo antes de morir de Abraham Boba.
  • Hallelujah de Leonard Cohen.
  • Palabras sin nombre de Duncan Dhu.

Blog de Raquel: http://raxxie.com/

Canal de Youtube: https://www.youtube.com/user/albertochimal

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