De visita en Bunko Roma con Abril G. Karera


Por: Ilse A. Morales y Leslie Rondero

Este 2019 visitamos el Bunko Roma Condesa, un espacio de la Ciudad de México con una biblioteca especializada en literatura infantil y juvenil, donde se realizan diversas actividades en torno a la lectura. Allí conversamos con Abril G. Karera, coordinadora de redes, quien contestó a nuestras inquietudes.

¿Qué significa Bunko?
Bunko es una palabra japonesa que significa acervo o conjunto de cosas, en nuestro caso es de libros. Es un programa de IBBY (International Board on Books for Young people), y hasta el momento han funcionado 275 bunkos en todos el país, pero el Roma Condesa es el primero en su tipo; es decir, el primero regido por IBBY México.

¿Cuánto tiempo tiene el lugar?
Tiene un año y medio. Es un tiempo considerable porque ya tenemos una comunidad conformada, lo que para mí es la aspiración de toda biblioteca: el mantener una comunidad de lectores que sea frecuente, que utilice el acervo, que sienta que es un espacio seguro, que tenga la confianza para realizar propuestas. Creo que todavía puede crecer mucho más y eso me emociona bastante.
Por supuesto, hay aspectos que nos favorecen; por ejemplo, la ubicación del lugar. La comunidad es muy diversa, puesto que nos visitan desde turistas, hasta los que viven o trabajan alrededor. Viene gente de distintas clases sociales y está padre que todos se sientan con la confianza de visitarnos. Creo que ése es un gran mérito. Aunque, en realidad, no sólo soy yo, Tania Fragoso es la coordinadora principal, quien estuvo un año sola a cargo del sitio.

¿Qué tipo de actividades realizan?

De todo, siempre y cuando gire en torno a la lectura. Hay talleres de escritura, dibujo, robótica, autobiografía, entre otros que se imparten tanto a niños como a jóvenes, adultos y padres de familia. Tenemos un club de ajedrez, donde el profesor es un gran lector y relaciona sus clases con la literatura. Yo coordino un círculo de lectura de mujeres que leen mujeres, cuya respuesta ha sido muy buena. Este mes estamos leyendo Como caracol de Alaíde Ventura. El mes pasado leímos a la escritora Alejandra Eme Vázquez y la invitamos a conversar con nosotras. Es muy importante acercarnos a las autoras y saber que podemos platicar con ellas.

¿El Bunko recibe donaciones?
Sí. Una parte del acervo es gracias a la donación de nuestros usuarios. La otra parte pertenece al programa Libro Abierto de Gandhi.

¿Ofrecen préstamo a domicilio?
Sí tenemos préstamo a domicilio, sólo se requiere ser parte de la comunidad, visitándonos con frecuencia durante un mes.

Abril, como booktuber
Además de colaborar en Bunko Roma, Abril tiene un canal de Youtube donde comparte las lecturas que realiza, se llama Ensayos de Abril. A continuación conocerás cómo inició este proyecto y la importancia que tuvo el Colegio de Ciencias y Humanidades, en su labor como booktuber.

¿Cuánto tiempo llevas con el canal?
El próximo mes de abril cumplo siete años.

¿Por qué lo iniciaste?
Estudiaba en la universidad y vivía con mis amigos, y uno de ellos estaba estrenando su cámara de video. Decidimos grabar cosas muy chistosas como el Harlem Shake y después nos aburrimos de grabar eso. Toda una tarde estuvimos jugando con la cámara y, al final, mi amigo me dijo: “Deberíamos grabar el programa que siempre has querido hacer”. Porque antes yo tenía la aspiración secreta, que sólo él sabía, de realizar un programa para difundir la ortografía.
Grabamos ese video, que es muy vergonzoso, pero que no he borrado porque le tengo mucho cariño. Lo compartí en Facebook y mis amigos me dijeron que debería hacer más. Yo lo tomaba de broma, pero Antonio Miranda, que tenía un blog y con quien compartía una clase en la universidad, me dijo: “Yo también hago videos sobre libros”. Entré a ver su canal, llamado Tonnybeth, y me encantó. Comencé a ver a todos los booktubers que estaban en ese momento. ¡Ese día no dormí! Me acuerdo que eran como a las seis de la mañana y en ese momento decidí que quería hacer videos sobre libros.
Al principio los hacía con mis amigos, era como una sesión de rito. Cuando les avisaba que iba a grabar, compraban papitas, yo armaba mi guion y mi amigo llegaba temprano para acomodar la cámara. ¡Era muy padre! El primer año del canal fue en compañía, pero después la vida cambió: salimos de la universidad, cada quien se fue a otro lado y yo quería seguir con el canal, pero me daba mucho estrés grabarlo sola. Es muy curioso, porque la mayoría de los que hacen videos en internet los hacen solos y ya después consiguen un equipo. Yo fui al revés. Empecé con un equipo y luego tuve que seguir sola. Fue un paso muy importante porque pude haberlo dejado en ese momento, pero dije: “A lo mejor sí lo puedo hacer”. Y me animé a hacerlo sola.
Este último año ha sido el más triste en el canal, porque con tantos cambios no he conseguido la frecuencia de videos que me gustaría. En promedio, subo uno al mes, que es lo menos recomendable si tienes un canal de Youtube, ya que pierdes público. Hay que hacer mucha labor para que se mantengan tus estadísticas: las del año pasado, comparadas con las de éste, están para llorar, porque empecé a subir videos esporádicamente. Eso no es nada recomendable si quieren tener un canal de Youtube, pero no me quejo; no es que no esté haciendo otras cosas, porque el canal me permitió llegar a muchos otros espacios, entre ellos el Bunko. Si no fuera por el canal probablemente no estaría aquí.
¿Qué distingue a tu canal de otros? 
Primero, que hablo mucho de literatura infantil y juvenil desde una perspectiva más crítica. También abordo temas sobre mediación lectora. Soy muy partidaria del trabajo que han realizado personas como Rafael Cessa o Lourdes Morán, y me interesa mucho compartir esa visión. El año pasado grabé una serie de videos cuya primera intención era que fueran diarios, pero al final sólo conseguí subir veintidós entrevistas con gente del medio editorial: escritores, ilustradores y mediadores, con el objetivo de visibilizar esa parte. Casi no hago booktags, sí me gustan, pero los grabo sólo de vez en cuando. Soy más de difusión de la mediación lectora y de la literatura infantil y juvenil.

¿Crees que el CCH contribuyó de alguna manera con tu función?
Sí, yo siempre voy a defender al CCH. Me parece la mejor escuela del mundo. Creo que sí forma mucha autonomía, lo noté con mis compañeros que venían de otras escuelas: de repente se les dificultaba investigar o tomar las riendas de algún proyecto. Me impactó mucho porque para mí era muy natural, pero me di cuenta de que era muy natural porque en el CCH es lo que se fomenta. Es más sencillo que adquieras confianza en que puedes hacer las cosas, precisamente por la autonomía que genera el sistema. Por ejemplo, nadie te obliga a entrar a clases, es completamente tu decisión. Sin embargo, para mucha gente eso representa un problema, porque efectivamente hay chicos que nunca entran a clases y hasta el final piensan: “Ay, a ver cómo le hago”. Y así lo hacen.
Recuerdo en especial a profesores que tenían mucha iniciativa. No se me olvida el nombre de Gilberto, mi profesor de Química, quien nos pidió un ensayo basado en la colección de libros de ciencia. Leí el libro, hice el ensayo y se lo entregué. Cuando lo leyó, me dijo: “Está increíble, tienes que seguir escribiendo y hacer más cosas”; mientras yo pensaba: “¿Qué le pasa a este señor?, sólo escribí una tarea”. Él vio potencial en mí y eso lo aprecié bastante. Reflexioné: “A lo mejor sí tengo talento y no lo sé”. Fue determinante para que yo tuviera confianza después en saber que podía tener buenas ideas y escribirlas. No es que antes no me lo hubieran dicho mis papás, pero siempre es muy apreciable cuando te lo dice alguien distinto.
También rescato a la maestra de Filosofía. No recuerdo su nombre, pero ella nos pidió hacer un programa de televisión para difundir alguna corriente filosófica. Ni siquiera me acuerdo del tema pero, cuando lo vio, me preguntó qué iba a estudiar y yo ya había decidido Letras Clásicas. Ella dijo: “No, por favor no hagas eso, tienes que estudiar Comunicación.” Yo dije: “¿Por qué no me dice que estudie filosofía?”.
Entonces, creo que varios profesores no tienen reparo en alentar a sus alumnos y sacudir sus inseguridades. Poseen esa facilidad para decir: “Oye, tú puedes hacer esto”. El CCH es maravilloso. Lo recuerdo como la mejor etapa de mi vida.

Nota: Debido a la cuarentena por Conavid-19, el Bunko se encuentra cerrado, pero en su página de Facebook encontrarás muchas actividades a distancia.

Aquí puedes ver el canal de Abril.

Aquí puedes descargar el PDF de la entrevista que publicamos en Letramía Trayectos Digital.