Entrevista con Rafael Villegas

“Yo ni siquiera sabía que escribir era un oficio; quise escribir historias antes de querer ser escritor”

El autor nayarita nos contó algunos detalles sobre su novela Animal verdadero, además de compartirnos interesantes reflexiones sobre su proceso creativo.

Por: Miguel Alejandro Rivera

¿Te imaginas una historia en la que China bombardea a Estados Unidos y desata una terrible guerra? Ésta se presenta en la novela Animal verdadero del escritor nayarita Rafael Villegas, quien en entrevista para Letramía nos contó algunos detalles de esta emocionante lectura, además de compartirnos interesantes reflexiones sobre su proceso como escritor.

La historia tiene como detonante a Luther, quien planea un atentado en una escuela de los Estados Unidos, y el escenario bélico que sirve como sombrío ambiente para encumbrar la narración del protagonista. Algo muy característico en el trabajo de Rafael Villegas son sus personajes, se sienten intensos. En cuanto a la construcción de ellos, el autor nos cuenta: “Parto de la idea de que hay personajes que sólo son posibles bajo ciertas circunstancias. Uso la novela para construir circunstancias enrarecidas que me permitan abordar personajes inauditos. No me convence la idea de que los seres humanos siempre somos los mismos, que nuestras pasiones o motivaciones son universales e inherentes”.

Foto: Abraham Aréchiga

Muy similar a las ideas de Ortega y Gasset, Villegas comenta que los personajes son algo así como “ellos y sus circunstancias”: “Creo que las circunstancias incorporan un matiz esencial. Por ejemplo: la muerte es un tema universal, cierto, pero no es lo mismo morir en la Guadalajara actual, atropellado por un mirrey bajo el sol asfixiante de abril, que morir ahogado en el río Tíber en tiempos de Nerón. Por eso seguimos hablando de la muerte, porque nunca se trata de la misma muerte”.

El protagonista de Animal verdadero es Luther, un niño, un joven, un hombre cuyas etapas de la vida se van alternando en la narración, que danza entre el presente, el pasado y el futuro. En la novela, la voz de este personaje resulta fundamental: “La voz, en este caso de Luther, define al personaje. Además de sus actos, claro. Pero es la voz, su propio relato, lo que nos ayuda a entender mejor a Luther. Su voz es alienada, distante, poco empática, presentista, limitada, ajena a los garigoleos o a las figuras retóricas. Luther es un vacío, como su propia voz”, afirma su propio creador.

Otro de los personajes que aparece en la novela es una especie de ave antropomorfa que se presenta como una especie de espíritu, de ángel o demonio guardián que sigue a Luther en todas sus etapas. El propio autor entiende a este elemento de la novela, llamado Michael, como: “Quizá nada. El verdadero horror. La falta de sentido. Matar sin razón alguna”.

Y es que Animal verdadero es una narración cruda, de escenas violentas que no se refugian detrás de los eufemismos: son así, claras, directas, muy visuales. En cuanto al proceso para estructurar las escenas, Rafael Villegas explica: “Siempre digo que hay cosas que sólo puedes pensar cuando las escribes. Hay un conocimiento específico que se genera al contacto de los dedos con las teclas. En ese instante, ni antes, ni después”.

Portada de Animal verdadero

“Es algo que no puedes pensar sólo en la cabeza, que necesitabas ver en la pantalla para que existiera en tu mente. Es algo que sientes como automático. Cuando escribes algo bueno, lo sabes, te da la impresión de que estás leyendo una idea ajena, algo que no es tuyo. Hay veces que lo que escribes parece una imagen, otras veces toma forma de idea o de una abstracción. El lenguaje es maleable. Te permite hacer infinidad de cosas. Suelo ser muy visual, es cierto. Esto se debe a que así imagino”.

La literatura no sería nada sin la verosimilitud, que es la herramienta que usa un escritor para que te creas sus mentiras. Aunque suene complejo, para Rafael Villegas, la verdad es aún más importante en su ficción: “Me ocupo de la verosimilitud de la forma usual: establezco cuáles son las reglas del universo ficticio que estoy construyendo. Luego respeto esas reglas, soy consecuente con ellas, por más absurdas o delirantes que sean. En todo caso, más que la verosimilitud, me preocupa la verdad: esto es, el hallazgo o reencuentro con un aspecto desconocido de lo humano”.

Los escritores se preguntan constantemente el porqué se dedican a esa enigmática profesión. El también autor de obras como Apócrifa (Paraíso Perdido, 2017) y coantologador de Festín de muertos (Océano, 2015), escribe porque le gusta dejar de ser él mismo, “porque me gusta poner en duda constantemente lo que creo que soy. Es una forma de reírme de mí mismo, de aprender y olvidar lo que he aprendido; de hacerme de nuevas ideas y, cuando empiezo a tomármelas muy en serio, borrarlas o convertirlas en bromas. Si acaso he aportado algo bueno a la sociedad, lo he hecho fuera del ámbito de la literatura. La literatura no me ha hecho mejor persona, ni creo que lo haga en un futuro”.

Otro de los constantes enigmas de los escritores es su método, ¿cómo hacen para estructurar sus historias? Esto es lo que hace Rafael Villegas: “Anoto mucho. Reúno en cuadernos ideas sueltas, apuntes, lecturas, comentarios de películas, sueños. Este material conforma un archivo caótico, la materia prima con la que escribo. Parto de esto, rara vez me lanzo a la hoja en blanco sin trabajo previo. Procuro que el trabajo en los cuadernos no tenga ataduras. Me gusta agarrar las ideas en su estado puro, más salvaje. En ese estado, también, las ideas suelen ser más incómodas o incomprensibles. Hay ideas que se mueren en el camino”.

Rafael es un tipo con un estilo fresco, se percibe como un sujeto juvenil que además de ser escritor, es Doctor en Historiografía por la Universidad Autónoma Metropolitana, lo que en definitiva marca su estilo al construir las historias que asaltan su imaginación: “Ser historiador tal vez influye en el método. Para escribir fabrico un archivo en mis cuadernos, para hacer ficción necesito partir de huellas, de un archivo, como lo haría al escribir historia científica. La diferencia está en que cuando hago ficción exploro el archivo a la vez que lo invento. Imagino los indicios que persigo, como un detective que al mismo tiempo es el criminal”.

Sin duda, Animal verdadero es un libro que emociona a los lectores, pero, ¿qué pasa con el escritor?, ¿también se emociona o se sienta y más bien se dedica a reflexionar mientras escribe? “Paso por varios momentos. Es como un viaje. Para mí, escribir tiene esas partes aburridas en salas de espera de aeropuerto, pero también los momentos de éxtasis del encuentro con lo desconocido, lo bello, lo asombroso. Es la experiencia completa la que vale para mí”, nos comparte el también profesor de la Universidad de Guadalajara.

Regresando al tema de su más reciente novela, editada por Ediciones B, una idea recurrente es el olvido; Atlanta, otro de los personajes, al parecer representa un nuevo comienzo; la historia, aunque viaja de 1989 a 2008, a 1997, a 2024, siempre narra un enigmático presente. ¿Rafael vive en el olvido, en el pasado, en el presente?, ¿dónde y cómo vive el autor? “Personalmente, pienso más en el presente y en el futuro que en el pasado. Dicen que conforme envejeces, el pasado se ensancha y la memoria se vuelve más importante. Olvido mucho. Creo que Luther olvida para poder sobrevivir al horror de sí mismo. Pienso que los humanos, como humanidad entera, también lo hacemos todo el tiempo. Si no olvidáramos, no podríamos seguir adelante”.

“Me fascina la forma cómo los temas más urgentes de cada época de la historia terminan convirtiéndose en curiosidades para quienes los miramos desde lejos. También con nuestras causas pasará lo mismo. Con nuestras causas y con nuestras obras, con nuestro arte, con todo. Al final, quedará poquísimo de nosotros. Es la entropía. Pero en este desorden, siempre sobrevive algo. Un milagrito. Ésa es nuestra existencia, precaria y vulnerable. Es también mi idea de la esperanza. Creo que le debemos tanto al olvido como a la memoria. Si recordáramos todo, nos volveríamos locos, no podríamos reproducirnos, desapareceríamos”.

Las guerras han transformado la historia mundial. La guerra reconfigura territorios, economías, culturas, nacionalismos, costumbres… En Animal verdadero, se desata una especie de Tercera Guerra Mundial que a juzgar por quienes resultan ganadores, expresa un dejo de cambio en el sistema mundo. Ante el cuestionamiento sobre un posible escenario real en el que China generase un cambio más allá de su ficción, Rafael Villegas comenta: “Es fascista la idea de resetear la civilización. Es lo que intenta Ozymandias, el personaje de Watchmen, de Moore y Gibbons. No creo que necesitemos un nuevo comienzo, no uno total, al menos. Pero sí me parece que, a cierto nivel, comenzamos y recomenzamos la vida constantemente. Nos rehacemos, nos inventamos, nos borramos o nos transformamos para seguir viviendo, como lo hace Atlanta en Animal verdadero”.

“En la novela intento dejar en duda la veracidad de que los chinos hubieran provocado la guerra. Sólo necesitaba un adversario viable que cumpliera la caída de Estados Unidos en la ficción. Igual pudo ser una invasión extraterrestre o, si hubiera escrito la novela a mediados del siglo XX, el triunfo de Hitler. En este sentido, tengo una deuda con El hombre en el castillo, de Dick”.

A Rafael le gusta vivir en esta era; sin embargo, dice, “no he vivido en otra como para comparar. Aunque me gustaría, claro. Encantado hubiera vivido en los cuarenta y los cincuenta, más que nada porque es una fantasía de mi infancia, que me la pasé viendo películas de la Época de Oro del cine mexicano”.

Foto: Abraham Aréchiga

En esta especie de apocalipsis contemporáneo en el que, claro, aparecen escenas en México, ¿qué emociones busca dejar el escritor nayarita en sus lectores? “No lo sé. La novela, como suele decirse, ya no me pertenece. Escribirla me dejó como si hubiera ido a la guerra. Es decir, en un estado combinado de euforia y parálisis. Es una novela dura, difícil, desesperanzadora y malvada en muchos sentidos. Yo necesitaba explorar todo eso. Es también mi libro más personal, aunque pueda parecer lo contrario por estar ubicado en otro país y en una realidad alterna. Quizás algo de todo esto sea compartido por el lector al acabar la novela. O no. Es lo fabuloso de la lectura: construye una versión distinta del libro en la cabeza de cada uno. Y eso está bien”.

Para finalizar, quisimos saber qué representa para Rafael Villegas ser un escritor mexicano; cuál es el significado de vivir en las letras de nuestro país: “No me atrevo a hablar de una experiencia única del escritor mexicano. Conozco la mía y, acaso, la de algunos amigos cercanos. Para mí ha sido como despertar en una balsa en medio de un río desconocido. No es algo que planeé. Yo ni siquiera sabía que escribir era un oficio. Es decir, conocía los libros, las historias, pero nunca me pasó por la cabeza, cuando era chico, que los libros y las historias tenían autores. Mi primer impulso fue hacer historias como las que a mí me emocionaba leer. Quise escribir historias antes de querer ser escritor. Ese impulso sigue conmigo”.

Te recomendamos leer Apócrifa, también de Rafael Villegas, que puedes conseguir en la editorial Paraíso Perdido. Al autor lo encuentras en Twitter como @villegas.

Miguel Alejandro, el periodista que realizó la entrevista, también escribe literatura. Si te interesa leer su trabajo, contáctalo en:
Facebook: Miguel Alejandro Rivera
Twitter: @MiguelAleRivera

Nota: Este texto se publicó originalmente en nuestra edición Letramía Trayectos. Aquí puedes leer y descargar la entrevista en PDF. A continuación las imágenes de la edición digital.