Diez de veinticinco

Por Nora de la Cruz

Hace algunos años hice una lista en la que reunía los veinticinco libros recientes que me habían impresionado más en esa temporada. No seguí ningún criterio más que el de mi propia memoria: si al recordarlo me seguía pareciendo importante, lo incluía. He querido volver a visitar esa lista y elegir solamente a los diez que todavía me parecen destacables. Es increíble cómo cambia uno en poco tiempo, y cómo algo que nos conmovió mucho en cierta etapa ya no nos dice nada en otra. Eso me despierta la curiosidad: tal vez valga la pena leer los libros que en su momento no me gustaron y descubrir si a la que ahora soy le producen una reacción diferente.

 Aquí, mis diez indelebles:

  1. En estado de memoria, de Tununa Mercado. En la universidad leímos, por recomendación de un profesor, el cuento “Ver”. Me impresionó mucho, pero rastrearlo en internet fue labor titánica. Tununa Mercado es una de esas autoras respetadas y estudiadas, pero no reeditadas o difundidas en la medida de sus méritos. Afortunadamente, la UNAM ya prepara la nueva edición de este libro.
  2. Óptica sanguínea, de Daniela Bojórquez. Un conjunto de cuentos que mezcla la narrativa literaria con la fotografía, y explora recursos técnicos muy complejos con gran inteligencia, sí, pero también con sentido del humor y emotividad.
  3. Blonde, de Joyce Carol Oates. ¿Se puede decir algo nuevo sobre Marylin Monroe? Se pueden escribir 900 páginas, incluso, tan potentes y sórdidas, tan desde dentro de la dulce y triste Norma Jean, que uno quisiera dejar de mirar y, sin embargo, no puede. Se aprende mucho sobre el oficio de escribir leyendo esta novela de Oates.
  4. Claus y Lucas, de Agota Kristoff. Una trilogía extraordinaria que, pese a su sencillez aparente, ofrece una visión profunda sobre la guerra, el crecimiento y los lazos familiares, además de una reflexión permanente acerca de la escritura y su relación con la vida y la identidad. La autora escribió estos tres libros y uno más, y luego decidió guardar silencio.
  5. Tenemos que hablar de Kevin, de Lionel Shriver. La película es escalofriante, pero el libro gana en lo político. La maternidad revisada desde coordenadas que no son las típicas, además de la observación de la mujer como individuo y de la sociedad norteamericana y su idea del alien, el migrante legal que no deja de ser un intruso, una otredad monstruosa.
  6. Falsa liebre, de Fernanda Melchor.Siempre que me preguntan por mi escritora mexicana contemporánea favorita menciono a Fernanda Melchor. Su novela es brillante, emotiva e inteligente, violenta y hermosa, ya espero sus próximos trabajos.
  7. Todos se van, de Wendy Guerra. Mis celebraciones de Año Nuevo son simples: un libro, una botella de vino y una pizza Chester (bueno, así eran). Con Todos se van recibí un año, tal vez el 2014, y aunque no sea un criterio estético muy serio, me conmoví al sentirme identificada con la protagonista que no entiende a los mayores ni por qué su vida es como es. Tampoco es impecable, pero sí memorable, que es mucho mejor.
  8. Canción para la noche, de Chris Abani. Entrevistar a Abani fue uno de esos eventos breves que a uno le cambian la vida. Descubrimos que profesábamos la misma religión, consagrados al mismo orisha, y que pensábamos cosas similares sobre el mundo y la literatura. En ninguna novela reciente coinciden con tanto acierto la violencia, la injusticia, el amor y la esperanza.
  9. Las vírgenes suicidas, de Jeffrey Eugenides. Llegué tarde a este libro, cuando había pasado el furor, pero es tan sólido que no envejece. Qué sensibilidad para construir personajes distintos, de diferentes edades, con ese nivel de detalle y sin que se pierda la tensión narrativa, una clase magistral de psicología del personaje.
  10. Sus brazos labios en mi boca rodando, de Sergio Loo. Otro poemario entrañable, sobre el amor, la enfermedad, la muerte, la distancia. Fuerza y originalidad era Sergio Loo, entre otras muchas cosas. Dejó un libro póstumo que, dicen, es todavía más potente: Operación al cuerpo enfermo. Los dos se pueden leer en línea.

Los libros que leemos también cuentan nuestra vida; son otro tipo de banda sonora. ¿Cuáles estarían en la tuya?

Nora de la Cruz es autora de Orillas, un libro entrañable, donde encontramos personajes que estudian en el bachillerato público de México, como CCH y Colegio de Bachilleres. Sin duda, está en nuestra lista de indelebles.

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